Un comentario del Dr. Vladimiro Sinay , del grupo del Prof. Dr. Gershanik, Jefe del Dpto. de Neurología de El Hospital de Internet, acerca del valor del interferon β en el tratamiento de la esclerosis múltiple
La Esclerosis Múltiple pertenece al grupo de las enfermedades autoinmunes. En éstas, el sistema de defensa en lugar de atacar a partículas u organismos extraños lesiona tejidos propios. En el caso de la esclerosis múltiple la agresión del sistema inmunológico esta dirigida a la mielina del sistema nervioso central. Esta sustancia es indispensable para permitir una adecuada conducción de la información a través de las fibras nerviosas.
El objetivo del tratamiento en esta enfermedad apunta a modular las respuestas de defensa del paciente. Desde hace largo tiempo se intentan comprender los múltiples mecanismos de funcionamiento inmunológico. Existen células de defensa (como los linfocitos y macrófagos) y citoquinas (moléculas mensajeras que exacerban o modulan la inflamación).
Los interferones β son citoquinas con efecto inmunomodulador. Luego de múltiples estudios en modelos experimentales con animales y en pacientes se comprobó que presentaban una disminución en la tasa de brotes o recurrencias de síntomas neurológicos. Por otro lado disminuían la progresión de la incapacidad. Actualmente hay tres en el mercado: 1A de aplicación en inyecciones subcutáneas (Rebif®), 1A de aplicación intramuscular (Avonex®) y 1B de aplicación subcutánea (Betaferon®). El interferón intramuscular debe aplicarse una vez a la semana mientras que los de aplicación subcutánea tres veces.
Entre los efectos colaterales que se pueden presentar el más frecuentemente visto es el síndrome pseudo gripal que puede ser mitigado con medicación antiinflamatoria y suele ir cediendo con el tiempo de tratamiento. Son también frecuentes las reacciones en la piel en el sitio de inyección sobre todo en los interferones de aplicación subcutánea, esto puede ser tratado con medidas locales como la aplicación de hielo o la rotación del lugar de inyección.
Actualmente se encuentran en curso múltiples estudios farmacológicos como para estudiar no sólo nuevas drogas sino también dosis más efectiva o tiempo de duración del tratamiento de las ya existentes.
La aparición de los interferones β y del acetato de glatiramer (Copaxone®, otra droga inmunomoduladora utilizada en esclerosis múltiple) ha abierto una nueva perspectiva en el tratamiento de esta enfermedad, apuntando a la etiología de la misma y no sólo a la recuperación del daño neurológico instaurado. Los resultados de las investigaciones han sido tan buenos que no sólo hoy en día se considera antiético no indicarle la droga a los pacientes con esclerosis múltiple, sino que también la ley de Programa Médico Obligatorio (PMO) de nuestro país obliga al sistema de salud una cobertura total de esta medicación para los pacientes.
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